Sobre el Hombre Topo

SOBRE EL HOMBRE TOPO:

Somos un grupo de producción literario e intelectual definido por su obsesión por la crítica cultural, la escritura, el cine, la filosofía y la traducción. Esperamos difundir ideas, textos, traducciones, fragmentos inteligentes de una luz no tan lejana.
Escriben en esta revista: Franco Bordino, Matías Rano, Gustavo Roumec, Tiépolo Fierro Leyton, Juan M. Dardón, Tomás Manuel Fábrega y Xabier Usabiaga.

viernes, 21 de diciembre de 2012

T. S. Eliot - Cuatro Cuartetos



PRIMER CUARTETO

I

El tiempo presente y el tiempo pasado
Están ambos tal vez presentes en el tiempo futuro
Y el tiempo futuro contenido en el tiempo pasado.
Si todo el tiempo está eternamente presente
Todo tiempo es irredimible.
Lo que pudo ser es una idea [abstraction]
Reteniendo una posibilidad perpetua
En un mundo sólo de especulación.
Lo que pudo ser y lo que fue
Apuntan a un mismo fin, el cual está siempre presente.
Hay pisadas resonando en la memoria
A través del pasillo que no tomamos
Hacia la puerta que nunca abrimos
Al jardín de las rosas. Mis palabras resuenan
Así en tu memoria. [mind]
Pero con qué propósito
Remueven el polvo de un cuenco de flores
Deshojadas no lo sé.
Otros ecos
Pueblan el jardín. ¿Los seguimos?
Rápido —dijo el pájaro— encontralos, encontralos
Doblá en la esquina por la primera puerta
Hacia nuestro primer mundo
—¿Seguiremos al tordo engañado?—,
Hacia nuestro primer mundo.
Ahí estaban ellos[1], solemnes, invisibles,
Andando sin peso[2], sobre las hojas muertas,
En el otoño caliente y en el aire vibrante,
Y el pájaro llamó, en respuesta a la música inaudible
Escondida en los arbustos;
También pasó el rayo del ojo sin ser visto,
Porque las rosas tenían el aspecto de las flores cuando se las mira.
Ahí estaban ellos, como nuestros invitados, acogidos y aceptando.
Entonces fuimos, junto a ellos, trazando una figura rígida,
Por la calle desierta hacia el círculo del boj[3],
Para echar una mirada en el estanque vacío.
Estanque seco, yeso seco, borde sucio,
Y el estanque estaba lleno de agua solar,
Y la flor de loto, quieta, tranquila,
La superficie irradiando el corazón de la luz,
Y ellos estaban detrás, allí reflejados,
Pero una nube pasó y el estanque quedó vacío.
Vayan, —dijo el pájaro— las hojas estaban llenas de niños,
Escondidos con entusiasmo, conteniendo la risa.
Vayan, vayan, vayan —dijo el pájaro—:
Los humanos no pueden soportar tanta realidad.
El tiempo pasado y el tiempo futuro
Lo que pudo ser y lo que fue
Apuntan a un mismo fin, el cual está siempre presente.


II

En el barro, ajos y zafiros
Coagulan el eje recostado del árbol.
El alambre tiembla en la sangre,
Y canta debajo de cicatrices obstinadas
Apaciguando guerras
Desde hace tiempo olvidadas.
La danza a lo largo de la arteria
La circulación de la linfa
Son figuradas en la deriva de las estrellas
Ascienden a verano dentro del árbol.
Nosotros nos movemos sobre el árbol moviente,
En la luz, sobre la hoja figurada
Y oímos sobre el suelo húmedo al perro y al jabalí
Perseguir abajo su pauta como siempre
Pero reconciliados con las estrellas.
A la altura del punto quieto del mundo en movimiento, no hay ninguna carne ni su falta;
Ningún desde ni ningún hacia; a la altura del punto quieto, allí la danza ocurre,
Pero no hay detención ni movimiento. Y no lo llames fijeza,
Donde el pasado y el futuro están reunidos. Ningún movimiento-desde, ningún movimiento-hacia;
Ningún ascenso ni caída alguna. Excepto por el punto, el punto quieto,
Por él habrá danza, y sólo ella hay.
Sólo puedo decir: ahí hemos estado.
Pero no puedo decir dónde
Ni tampoco puedo decir cuánto, porque eso sería localizarlo dentro del tiempo.
La liberación interna del deseo práctico
La liberación de la acción y del sufrimiento, la liberación de la compulsión
Interna y externa, sin embargo rodeada
De una gracia de sentido, una luz blanca quieta y moviéndose,
Elevación [Erhebung] sin movimiento, concentración
Sin eliminación, un mundo nuevo y el viejo hechos explícitos,
Entendidos en la terminación de su éxtasis parcial,
Entendidos en la resolución de su horror parcial.
Pero el encadenamiento de pasado y futuro
Cosido a la debilidad del cuerpo cambiante
Protege al hombre del cielo y de la condena
que la carne no puede resistir.
Tiempo pasado y tiempo futuro
Permiten sólo un poco de consciencia.
Ser consciente no es estar en el tiempo
Pero sólo en el tiempo puede ser recordado
El momento en el jardín de las rosas,
El momento en la glorieta cuando pega la lluvia,
El momento en la iglesia ventosa, en la caída del humo;
Envueltos en pasado y futuro.
Sólo a través del tiempo se conquista el tiempo.   


III

He aquí un lugar de indolencia
Antes y después
Dentro de una luz tenue que no es mediodía
Invistiendo las formas con lúcida quietud
Volviendo a la sombra belleza efímera
En la rotación demorada y sugerente
De permanencia; tampoco es oscura
Para purificar el alma
Vaciando los sentidos con privación
La afección limpiadora de lo temporal.
Ni plenitud ni vacancia. Sólo un parpadeo
Sobre las caras tensas arrasadas de tiempo
Distrayéndose de la distracción con la distracción
Llenas de delirios y vacías de sentido
Apatía inflada sin concentración
Hombres y pedazos de papel, arremolinados por el viento frío
Que sopla antes y después del tiempo,
Viento dentro y viento fuera, de pulmones impuros
Antes y después.
Los eructos de las almas enfermas
En el aire desvaído, el aletargado impulso
En el viento que barre las colinas negras de Londres,
De Hampstead, Clerkenwell, Campden y Putney,
De Highgate, Primrose y Ludgate. Acá no
Acá no la oscuridad, no en este mundo de habladurías.

Desciende, desciende sólo
Al mundo de la perpetua soledad,
Al mundo que no es mundo,
Al mundo que no es sino aquello que no es el mundo,
La oscuridad interna, la privación 
Y destitución de toda pertenencia,
La disecación del mundo de los sentidos,
La evacuación del mundo de la fantasía
La inoperancia del mundo espiritual;
Este es el camino, y el otro
Es el mismo, pero no en movimiento
Sino abstención del movimiento; mientras el mundo se interna
La apetencia, en sus rutas metalizadas
De tiempo
De tiempo pasado y de tiempo por venir.


IV

El tiempo y la campana han enterrado al día,
La nube negra se lleva al sol
El girasol, ¿nos mirará?
Y la clemátide, ¿se alejará, se girará hacia nosotros?
Pámpanos y rocío,
¿Se abrazan, se adhieren?
Fríos
Los dedos del tejo
¿Se enroscarán encima nuestro?
Después de que el ala del martín pescador
Ha respondido con luz a la luz, y está callado, la luz queda quieta
A la altura del punto quieto del mundo en movimiento.


V

Las palabras se mueven, la música se mueve
Sólo en el tiempo. Pero aquello que sólo vive
Solamente puede morir. Las palabras caen
En el silencio, después del habla.
Sólo por la forma y el patrón pueden ellas o la música alcanzar
La quietud como un jarrón chino
Que todavía se mueve perpetuamente en su quietud.
No es la quietud del violín, mientras la nota dura;
No es sólo eso, no; es la coexistencia,
O decir que el fin precede al principio,
Y que el fin y el principio estuvieron siempre ahí,
Antes que el principio, después del fin.
Y todo es siempre ahora. Las palabras se esfuerzan,
Crujen y a veces se rompen, bajo la carga,
Bajo la tensión; se deslizan, se resbalan, perecen,
Decaen y se vuelven imprecisas.
No se quedarán en su lugar, no se quedarán quietas.
Voces gritonas, que regañan o se burlan, o meramente charlan,
Siempre las asaltan. La Palabra en el desierto
Es a la que más castigan las voces de la tentación,
La sombra que llora en la danza fúnebre,
El lamento ruidoso de la quimera desconsolada.

El detalle del patrón es movimiento,
Como en la figura de los diez escalones.
El deseo mismo es movimiento,
Pero no es deseable de por sí;
El amor es inmóvil
En sí mismo, es sólo la causa y el fin
Del movimiento, sin tiempo, sin deseo
Excepto en el aspecto del tiempo atrapado
En la forma del límite
Entre ser y no ser.
De repente, en un rayo de sol,
Incluso cuando el polvo se mueve,
Brotan en el lugar las risas escondidas
De los niños, en los arbustos
—Ya, aquí, ahora, siempre—
Ridículo el desperdicio del tiempo en llanto
Que desplegaba el antes y el después.



TRADUCCIÓN: Franco Bordino




[1] También podría traducirse “ellas”, dependiendo de si se interpreta que el pronombre refiere catafóricamente a las rosas que tienen el aspecto de las flores cuando se las mira, o que refiere a los niños escondidos tras las hojas. Nosotros escogimos esta última opción.
[2] Si se interpretara que esta parte del poema está hablando de las rosas, podría traducirse la frase anotada de la siguiente manera: “[Las rosas] moviéndose sin peso, sobre las hojas muertas”.  
[3] especie de árbol

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