Sobre el Hombre Topo

SOBRE EL HOMBRE TOPO:

Somos un grupo de producción literario e intelectual definido por su obsesión por la crítica cultural, la escritura, el cine, la filosofía y la traducción. Esperamos difundir ideas, textos, traducciones, fragmentos inteligentes de una luz no tan lejana.
Escriben en esta revista: Franco Bordino, Matías Rano, Gustavo Roumec, Tiépolo Fierro Leyton, Juan M. Dardón, Tomás Manuel Fábrega y Xabier Usabiaga.

miércoles, 13 de febrero de 2013

Lírica de las tuberías




Lírica de las tuberías

El colectivo que aúlla, el auto que frena,
la luz remota vista desde la manzana entera
sin luz, a oscuras; los comerciantes afuera de sus negocios fumando,
viendo pasar —tranquilamente— la lengua húmeda de las llamas de noviembre;
la tranquilidad del charco
y del silencio
al estar desmayados los pulmones gélidos
que se adhieren a las fachadas: el tiempo contado en agua y sonido,
la fuente de savia fría que succiona los rostros,
imantado espejo de las caras.

La gente se ha bebido demasiado rápido —eso pasó—
toda la sangre tibia de los aires acondicionados; el vestido de la ciudad,
los revestimientos sobre el trópico, en los dientes y en las frutas.
Pájaros relampagueantes bajo las corbatas.

Pero lo que más me mueve
a reflexionar, bajo el tin-tin lejano de las cacerolas,
es el sonido instantáneo de la luz que vuelve
y sus párpados metálicos cayendo como persianas rotas
sobre el arpón del vidrio, y las chispas sonoras,
las chispas transparentes sin-material-sonoras,
vibrando como una muerte de insecto
fulminado en un instante. Me hacen recordar
que tras el cristal hay fuerzas, levantando la cortina fluorescente
del blanco hueco instalado en mi cocina.
—La luz no es un lugar, el espacio no es un lugar, la calle no es un lugar.
Hasta el colectivo lucha
por mantener su cuerpo
con fluidos pujantes bajo la carrocería.
Y que yo constate esto no es casualidad:
aprendí a hacerlo de otros, guardianes y maestros
del flujo vivo tras las piedras, del canto metálico
de venas y de ríos.

Hoy, Boedo
es la naturaleza entera:

Todas las penumbras del mundo en esta ciudad, todas
las noches eternas en este apagón.



7-8/11/2012



AUTOR: Franco Bordino

2 comentarios:

  1. ¿A quién se le ocurriría poetizar un apagón sino a un poeta? Muy bueno

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    1. Muchas gracias Isabel. Queda por ver si se trata de una ocurrencia ingeniosa o de la falta de algún motivo más digno de escritura sobrellevada con elegancia. Por lo pronto, yo creo que la poesía tiene una obligación con su ambiente, no una obligación moral o una deuda, pero sí una obligación que sea una especie de gusto por lo inmediato, un sentido de relevancia y un rechazo de todo aquello que no sea capaz de modificar o entorpecer el curso de nuestra vida en su aspecto más cotidiano. Esta obligación es la que le conserva a la poesía su especificidad: ser no sólo un pensamiento encarnado (todo pensamiento lo es), sino también, a diferencia del pensamiento especulativo, un pensamiento que hace de su propia contingencia un elemento válido de prueba, no un estorbo o un defecto del concepto sino un camino a la experiencia (y no contemplación) de otro tipo de esencias.
      Gracias por leer y comentar. Saludos!

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